En el mercado de proyectores de cine en casa existen básicamente 2 resoluciones: WXGA y Full HD. Esta última es la que más se recomienda.
La relación de contraste representa la comparación entre el Negro y blanco, conforme esta relación sea superior los colores negros serán más negros, y habrá más tonalidades en escenas oscuras. Actualmente, los proyectores para uso hogareño con sistema LCD tienen relaciones de contraste entre 6 mil y 300 mil a 1, muy por encima a la que se logra con los proyectores convencionales de sistema DLP o LCD de 400:1 a 2,000:1.
Las condiciones ideales para disfrutar un cine en casa son de oscuridad o penumbra baja. Razón por la cual, los proyectores para cine en casa no son de tanta luminosidad, porque si empleamos un proyector tradicional de 2,000 lúmenes para cine en el hogar, es mucha luz si se observa a obscuras, que llega a producir molestias en las personas.
La mayor parte de los proyectores poseen luminosidades alrededor de los 1,000 a 2,000 lúmenes, que alcanza para gozar una buena película.
Para lograr una buena calidad de imagen, es necesario un proyector con un correcto empleo de colores. Los proyectores para cine en casa poseen procesadores de video que procesan la imagen con una mayor variedad de colores, lo que posibilita visualizar imágenes mejor definidas.
En buena parte de los proyectores convencionales, el Zoom puede variar la dimensión de la imagen entre un 20 y un 30%. Mientras que los nuevos proyectores para cine en casa tienen Zoom más potentes, pudiendo aumentar la pantalla entre un 50% y un 100%. Esto nos permite poder tener el proyector con un rango de distancias mayores.
Si el proyector lo va a utilizar tanto para cine en casa como para la oficina, lo más indicado es
adquirir un proyector que cumpla sus necesidades de luminosidad y definición.
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